“¿Lo tenés?”, todo el día
Por Instagram, por WhatsApp y en la puerta. Cada respuesta es alguien que deja de atender para ir a mirar el estante.
El cliente ve en tu web lo que hay. Lo agotado lleva el cartel “Sin stock” y no se puede pedir.
Tus clientes eligen en tu propio sitio, con tu color y tu logo, y pagan como vos prefieras. Cada pedido entra a una cola que se atiende como el mostrador: lo aceptás, lo armás, sale o se retira, y el cliente se entera de lo que importa sin escribirte.
MiReserva es el sistema con el que manejás tu tienda: productos con stock, pedidos, envíos, cobros, clientes y tu propia web.
Ninguno de estos problemas es de producto. Son preguntas repetidas, cuentas que se hacen a mano y un cliente que no sabe qué pasó con lo que compró.
Por Instagram, por WhatsApp y en la puerta. Cada respuesta es alguien que deja de atender para ir a mirar el estante.
El cliente ve en tu web lo que hay. Lo agotado lleva el cartel “Sin stock” y no se puede pedir.
Cuánto sale, cuándo llega, si llega a su barrio. Cada cotización es una conversación nueva.
Cargás zonas, costos y demoras una vez. El cliente pone su código postal y ve cuáles llegan.
Esperás el comprobante, lo buscás entre cien mensajes y recién ahí armás el pedido, sin saber si el que lo mandó es el que pagó.
Con Mercado Pago, el pedido entra a tu cola cuando el pago se aprueba, y llega con el sello “Pagado”.
Salió hace dos días y el cliente te escribe cada tarde. Vos buscás el número de seguimiento en otro lado.
Al despachar cargás el seguimiento. El cliente lo ve en la página de su pedido y, si dejó su mail, le llega.
Le gustó, se olvidó, y la próxima compra fue en otro lado. Nadie le escribió.
La campaña “Volvé a comprar” le escribe a quien hace tiempo que no compra. Vos elegís cuánto es “hace tiempo”.
Los productos que cargás en el catálogo se ven en tu propia web, no en una página ajena. Se compra desde el celular, sin instalar nada y sin crear una cuenta.
Elegís el color de tu marca y la tienda, el carrito y el seguimiento se visten con él. Tu logo va en la barra del sitio.
Buscador, categorías y etiquetas. El cliente llega rápido a lo que vino a buscar.
Queda en gris con su cartel, para que sepa que existe. Y si pide más de lo que queda, la tienda le dice cuánto hay.
Con el envío y el cupón ya aplicados, calculados por el sistema. Lo que ve es lo que paga.
Cargás el producto una vez y sus opciones —talle, color, lo que haga falta— y armás las combinaciones con un botón. Cada combinación lleva su propia cuenta, y la tienda sólo deja comprar la que hay.
Datos de ejemplo
Hasta tres opciones por producto. “Armar combinaciones” crea todas las que salen, y en una tabla cargás de cada una su código, su stock, su precio y su foto, con edición masiva.
En la ficha, el talle o el color que ya no lleva a ninguna combinación con stock aparece tachado y no se puede elegir. El precio y la foto cambian con lo que va eligiendo.
La escribís una vez por categoría, como tabla o como texto, y se despliega en la ficha de cada producto de esa categoría. Sin guía, no aparece.
El cliente filtra por talle y color —los que de verdad hay en tu tienda—, por precio y por etiqueta, ordena por precio o por novedad y deja sólo lo que se puede comprar. Todo queda en el link: se comparte.
Cada producto y cada categoría tienen su propia dirección, para mandarla por WhatsApp. Con su título, su descripción y sus fotos listos para compartir y para los buscadores.
Un producto sin opciones es un producto simple: foto, precio y, si querés, stock. Lo mismo sirve para una regalería o un bazar que para una tienda de ropa.
Una columna por estado, con el número, el cliente, cómo lo recibe y cuánto hace que entró. Mirás la pantalla y sabés qué falta, sin abrir un chat.
El aviso sonoro arranca apagado: lo prendés vos cuando te sirve. La cola se refresca sola.
Un pedido cobrado online lo lleva a la vista, para que no lo cobres de nuevo al entregarlo.
Cada pedido sale en una hoja con lo que lleva y a dónde va. Aparte, podés anotar una nota interna que el cliente no ve.
El pedido que entra con el local cerrado lo ves en la campana apenas abrís el panel. En la cola, filtrás por canal y por día, o los ves todos.
Y el que viene al local, también. En “Nueva venta” tocás el producto, armás el ticket y cobrás en efectivo, tarjeta, transferencia o Mercado Pago. Descuenta el mismo stock que una venta de la web y, con la caja abierta, queda en la caja del día.
Los envíos son tuyos: vos ponés los precios, las zonas y las demoras. El cliente, al comprar, elige entre los que llegan a su dirección.
Una zona se arma con códigos postales sueltos, rangos o localidades. Un envío a todo el país llega a cualquier dirección. Cada uno con su costo y su demora.
Si el carrito llega al monto que pusiste, el envío no se cobra. El cliente lo ve aplicado antes de confirmar.
Compra online y pasa a buscarlo cuando está listo. Tu dirección queda a la vista en el sitio, en “Cómo comprar”.
Con el código del pedido entra a ver en qué paso está, a dónde va y el detalle. Sin login. Si ya salió, ve con quién y puede abrir el seguimiento.
Elegís en Configuración cómo cobra tu tienda: sólo al recibir o retirar, con las dos formas a la vez, o sólo online. Lo cambiás cuando quieras.
Cada medio al recibir lo prendés o lo apagás vos, en Medios de pago.
Hasta entonces queda sin confirmar y no llega a tu cola. Si en una hora no se pagó, se cancela y el cupón vuelve a estar disponible. Y la plata entra a tu cuenta de Mercado Pago.
El cliente ve tu alias, el CBU, el titular y el monto a transferir, con un botón para copiar. Sólo lo que vos cargaste.
Lo cobrado online en un período, pedido por pedido. Si uno se cancela después de pagado, queda marcado “Devolver” para que lo devuelvas desde tu Mercado Pago.
Abrís turno, anotás movimientos, y al cerrar contás primero y el sistema te muestra después lo esperado, para que el arqueo sea ciego.
Cada paso que le importa le llega por mail, con el link para seguir su pedido. Y por WhatsApp los de aceptado, listo (cuando lo retira), en camino y cancelado o rechazado, si él lo pidió al comprar y tu cuenta tiene el aviso por WhatsApp activado con tu número conectado.
Entra a tu cola. Si el cliente pagó online, ya viene con el sello “Pagado”.
Recibimos tu pedidoLo tomás vos. El cliente se entera de que ya estás con su pedido.
Tomamos tu pedidoArmado y esperando. Si lo retira, le llega el aviso con el código.
Tu pedido está listo (retiro)Cargás con quién sale y el número o el link de seguimiento. Todo es opcional.
Tu pedido salióCerrado. El pedido sale de las columnas y queda en la sección de cerrados.
Sin aviso al clienteSi no pudiste tomarlo, escribís el motivo y el cliente lo lee en el mail.
No pudimos hacer tu pedidoEl mail es opcional al comprar. Quien no lo deja igual sigue su pedido con el código, en la página de seguimiento. Y el aviso por WhatsApp sólo sale si el cliente lo pidió al comprar.
Se compra igual sin cuenta. Pero el que quiere, la crea y vuelve a comprar sin volver a tipear: su nombre, su teléfono, su mail y sus direcciones ya están cargados.
Todos sus pedidos en un lugar, con el estado de cada uno. Si confirma su mail, ve también lo que compró antes de tener cuenta.
Guarda sus direcciones y, al comprar, las elige con un toque. Al ingresar, el checkout completa su nombre, su teléfono y su mail.
La cuenta vale en tu sitio y en ningún otro. Si no querés ofrecerlas, las apagás en Configuración y la tienda sigue vendiendo igual.
Lo que vendiste, a quién, qué se mueve y qué no. Todo sale de los pedidos reales de tu tienda, no de una planilla que alguien tiene que acordarse de llenar.
Pedidos, unidades, plata vendida y ticket promedio de cualquier período, con los productos más vendidos y las ventas por categoría. No cuenta lo cancelado, lo rechazado ni lo que espera el pago.
De cada uno ves cuántos pedidos hizo, cuánto sumó y cuándo fue el último. Con su WhatsApp a un toque. Y tu Inicio muestra lo que hay para atender, lo vendido hoy y los últimos pedidos del día.
Cada producto o combinación con lo que hay. Cargás mercadería, hacés un recuento o anotás una rotura, siempre con un motivo, y queda el historial con quién y cuándo. Con un mínimo cargado, Inicio te avisa qué reponer.
Tenés dos plantillas listas: “Volvé a comprar”, para el que hace tiempo que no compra (vos elegís cuánto es “hace tiempo”), y las novedades de la semana. Las activás vos y cambiás lo que dicen. Van por mail y sólo le llegan a quien no se dio de baja de las promociones.
Un porcentaje, un monto fijo o el envío gratis. Con compra mínima, tope de descuento, cantidad de usos, un uso por cliente y fechas de vigencia.
Con tu WhatsApp conectado, busca en tu catálogo lo que el cliente pregunta, le dice el precio y si hay, y le manda el link a tu tienda. Si le pasan el código de un pedido, cuenta en qué está. Y para comprar, lo manda a tu tienda.
Tocá cualquiera y te lleva a la parte de la página donde se ve funcionando.
Esto también viene en el plan y no se paga aparte.
Le preguntás en castellano si tenés un producto, a cuánto está y cómo viene un pedido (con su código), y te contesta con lo de tu tienda.
La bandeja de WhatsApp. Si el bot no sabe qué contestar, entrás vos, seguís la charla y se la devolvés.
Todos los que pasaron por tu tienda, con su historial.
Lo que se cobró online con Mercado Pago, lo que hay que devolver y el cierre del día con arqueo ciego.
Alquiler, bolsas, luz: lo que sale, anotado por categoría, para que el número del mes sea el real.
Cada uno entra con su usuario y su rol. El equipo, Mercado Pago y los medios de pago los toca sólo el administrador.
Qué se vendió, cuánto y qué se mueve más, para decidir qué reponer.
Sin comisión por venta. Sin costo de instalación. Sin permanencia.
A medida
Depende del tamaño de tu tienda. Te pasamos el número en la misma llamada, sin vueltas.
Pedir una demoSi en el medio decidís que no, no pasa nada: no hay permanencia ni costo de instalación.
Lo que no hace. MiReserva no emite factura electrónica: la seguís haciendo con el sistema que usás hoy. Te lo decimos antes de la demo para que no sea una sorpresa después.
No. Compra dejando su nombre y su teléfono (y su dirección, si es un envío), y su mail si quiere que le llegue el detalle. Si tu tienda ofrece cuentas, puede crear una para ver sus compras y guardar sus direcciones, pero nada lo obliga. Y si no querés cuentas, las apagás en Configuración.
No. Elegís vos: sólo al recibir o retirar con los medios que prendas (efectivo, transferencia, tarjeta), con Mercado Pago o con las dos formas a la vez, o sólo con Mercado Pago. Con tu Mercado Pago conectado, lo que se paga online entra a tu cuenta.
Cargás cada forma de envío con su costo y su demora, y la zona que cubre: por código postal, por localidad o a todo el país. El cliente escribe su código postal o su localidad y ve sólo los envíos que llegan a su dirección, con lo que le sale ese carrito. Si ponés un “gratis desde”, lo ve aplicado.
Sigue a la vista en tu tienda, en gris y con el cartel “Sin stock”, y no se puede sumar al pedido. El stock baja cuando aceptás el pedido de la web (o al cobrar en el mostrador) y vuelve si lo cancelás. Si pide más de lo que queda, la tienda le dice cuánto hay. En los productos donde no cargaste stock, no se lleva la cuenta.
MiReserva no emite factura electrónica: la seguís haciendo con el sistema que usás hoy. Lo que sí tenés es cada pedido en una hoja para imprimir, el registro de cada venta y, con la caja abierta, la caja del día.
No. Pagás un abono mensual y listo: lo que vendés es tuyo. Mercado Pago tiene sus propias tarifas por los cobros online; eso es entre vos y ellos.
Traés tus productos y cómo despachás y cobrás hoy, y dejamos la tienda armada y la web publicada. Desde esa semana, cada pedido que entra tiene su cola, su aviso al cliente y su página de seguimiento.